Equis.

Se supone que el sistema de selección natural invita al romanticismo. Lo explico Freud con su concepto de malestar, que en esencia, es la consciencia humana. La evolución, una vez superados organismos más primitivos, creó unos que solo piensan en Shakespeare. Dado que no existen las casualidades, o sí existen de manera aislada, como nada contesta a nada, solo paseamos sobre las palabras. Malestar, lo que está mal siendo. Solo es libre aquello que carga con las cadenas de poder elegir. La consciencia es soledad, como la libertad. La consciencia que no revela soledad no es humana. Dios es uno y por eso también está solo. En todo caso, lo que es considerado como la historia, se caracteriza por unos seres obsesionados con el propósito, entre ellos, la trascendencia, el amor y la familia. De eso trata la humanidad, como da fe el rastro de aquellos más ilustres que han formado parte de ella. Porque como materia biológicamente organizada descubro mi realidad tras el velo. La realidad es la que construyo y se solapa con la de otros generando consensos. El mundo físico solo existe para mí mientras viva. Eso es lo que sabré de él. El mundo de los números es muy curioso. ¿Hay subjetividad en ellos? El destino y el Todo es parecido. En general las cosas pasan a pesar y además de nosotros. Eso también te pone en tu sitio. El destino quizá sea un patrón. Quizá la consciencia humana el la medición cuántica del destino. Perseguimos con curiosidad la intuición de expectativas. Y sin embargo creo que la optimización es el ocaso del descubrimiento. La vida es la poesía de las matemáticas.

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