Evapora
P: Existen personas más alegres que otras? R: Sí. La evidencia psicológica es bastante sólida: existe un componente disposicional del bienestar —heredabilidad en torno al 40-50% en estudios de gemelos, correlación robusta con extraversión y baja neuroticidad— que funciona como línea de base hedónica. Hay quien vuelve antes y más alto tras un golpe, y quien apenas se eleva tras una buena noticia. No es voluntad ni mérito: es temperamento. Ahora, alegría no es exactamente felicidad ni bienestar subjetivo. La alegría tiene una textura activa, casi muscular —Spinoza la entendía como aumento de potencia, paso a una perfección mayor. La pregunta se desdobla entonces: hay desigualdad en la disposición afectiva de base, sí, pero también un margen —variable, no infinito— donde la alegría se cultiva como disciplina, no como herencia. La trampa habitual es confundir las dos cosas: tratar la alegría temperamental como virtud moral (envidiarla, reprochar su ausencia) o, al revés, tratar la ale...